Comentarios de verano

¿Por qué será que al ver a un semiconocido en la calle nos brota, incontenible, el tema del clima? ¿Por qué arqueamos las cejas y sentenciamos con voz grave: “¡Qué calor, eh!”. Yo sé por qué. Estamos esperando que el respondiente nos haga reír con el mismo chiste que les contó a las 15 personas que le comentaron lo mismo la cuadra anterior. Por lo tanto este ritual se vuelve un juego en el que nadie quiere contestar con respuestas graciosas, y todos quieren ser los que comentan primero “¡Qué calor, eh!”. De esta manera, uno, cuando sale, debe ir pensando una buena respuesta so pena de descuidar las aureolas de sudor que germinan en las axilas de la camisa por no llevar los brazos separados del cuerpo al mejor estilo Osvaldo Laport en musculoca.
Si usted no tiene una buena respuesta como “Mire: si yo fuese pingüino, estaría evaluando con sincera circunspección la posibilidad de casarme con una elefanta como usted, que para lo único que debe servir es para hacer sombra.”, se recomienda recurrir a las queridísimas vocales en busca de ayuda.
· La O sirve para asombrarse del comentario y reafirmarlo: “¡Oh!” (Con esa va a quedar bien.).
· La U enfatiza y sube la apuesta al “¡Qué calor, eh!”: “¡Uhhh!”. El interlocutor quedará contento con que alguien corrobore su originalísima aseveración, pero usted lo que estará pensando será: “¡Uhhh! Otro boludo que me dice lo mismo!
· La A (rapidita y sin mirar al otro) úsela para personas que insisten en caerle bien y que simulan no recordar que le deben un chori por el último partidito de bochas.
· El uso de la E es poco recomendable para los días de calor (o para todos, la gente nunca está conforme con el clima) ya que puede interpretarse como un “¿Eh?” y por tanto generar la repetición de un comentario tan irrelevante como las entrevistas de Jorge Rial.
· Finalmente la I es la peor de todas por que puede confundirse con un “¿Y?” (que sería la respuesta más coherente para cortar toda relación con quienes nos convidan esos temas) y por lo tanto nos ganaríamos la enemistad del señor sudado o de la elefanta inútil que al ver nuestra falta de interés por tan profunda charla, comentarían entre ellos: “El calor los pone como locos.”

2 Comments:
Comentario primerizo.
Yo te bautizo en el nombre de tu padre: Borges.
El hijo: Bioy.
El espiritu Santo: No lo conozco.
Nos vemos.
Me extraña la ignorancia, el Espiritu Santo es la Kodama. Pipiolo II
Publicar un comentario
<< Home