lunes, abril 03, 2006

EL TIEMPO Y SU CARRERA

Hoy hay sol, ayer no, mañana no lo se... el tiempo, también puede ser pensado como el pasado de lo que se habla en el presente, pero mencionando el ayer; casi siempre que se quiere hacer mención al clima y al tiempo se cae en pesimismo, por ejemplo, se encuentran dos personas y se saludan: “ como esta don Pablo? ,
- muy bien, ( cuando en realidad uno debe tomarse mínimo un minuto para responder semejante pregunta con sinceridad) y usted don José ¿cómo anda?
- Y acá andamos sufriendo la calor ( queda en el lector interpretarlo como quiera).
- Si esta pesado, y dicen que mañana va a estar peor ( se nota claramente la poca esperanza que tiene en el mañana, en todo sentido).
- Si, dicen que va a llover, ( como si la lluvia fuese algo malo).
- Si, el tiempo esta loco ( desde cuando el tiempo puede caer en demencia)
- Bueno, hay que seguir. ( tal vez sea lo más positivo que se dijo, pero con mucha resignación)
Luego vendrán un par de acotaciones sobre la salud de cada uno que nada tienen que ver con esta idea, lo que quiero hacer notar es la falta de pensamiento o de iniciativa para dialogar por ejemplo de la realidad social desde un ángulo progresista, o de la orquesta típica de Carlos Alizaga que se presentara en la plaza el domingo a la tarde ( si no llueve) , lo cierto es que a veces mejor es no decir nada, a decir nada importante, vacío de contenido; me rehúso a caer en las costumbres de tener que decir algo, o se habla de fútbol, o de los problemas económicos desde el problema y sin tener una mínima idea de cómo funciona el sistema, o se habla de la inseguridad o de la realidad mediática de unos pocos, no, no... muy pocos se bancan el silencio.

Creo que me fui por las ramas, el tema era sobre el tiempo y caí en las costumbres cotidianas de los argentinos, y fui sintético, muchos pueden pensar “ y loco, si te molesta tanto, por que no te vas a vivir a algún pueblito del interior” si, en algún momento lo haré, mientras, necesito de estas cosas para sobrevivir y contrastar ante las flaquezas y debilidades del ser humano.

La melancolía porteña ¿no es apreciable cuando estamos en un bar mirando la lluvia caer cual lagrimas de una amante desdichada? o el sol calcinante ¿no es agradable cuando nos damos una buena ducha de agua fría? y dormir al lado de un cuerpo cálido en una noche de pleno invierno ¿no es una de las experiencias más placenteras que tiene el ser humano? o salir de picnic a algún lugar al aire libre una tarde de primavera... queda en cada uno como se puede tomar la sucesión del tiempo, esta en la individualidad mantener la alegría o la bronca; cuando uno despierta puede hacerlo sonriente o furioso, triste o excitado, llueva, haya sol, niebla, o viento. Lo interno tiene más poder sobre lo externo, el clima no puede incidir de manera tal que hablemos de lo negro, cuando en realidad el objetivo filosófico del ser, consta en encontrar la felicidad; si bien la felicidad solo son instantes fugaces, que cuando existen, tampoco podemos afirmar que eso sea LA Felicidad; no se debe poner trabas en las ideas o las palabras, en el sentido que si somos negativos cuesta más llegar al elixir, al ápice del sentir feliz; o acaso las vulgaridades no están hechas para hablar sin profundizar, cuando en el fondo lo que necesita el hombre es hurgar sobre las cuitas del pasado, corroborando la experiencia y aplicando el instinto en el presente para obrar de manera tal que uno se acerque a la belleza de la cosa ¿ no es una perdida de tiempo hablar de algo que es imposible modificar, y que existe, como los árboles o la nieve? Porque no decimos, oh mira que bella ave ladeando en celaje apacible de la primavera, o que hermosura de crepúsculo, le abre paso a la cerrazón... tal vez utilizar el lenguaje en función del conocimiento sea un paso más en el peldaño del proyecto realizable por cada uno, tal vez, valorar el arte de dialogar, diciendo palabras propias de la realidad de cada uno, siempre en el cauce de la sabiduría propia, haga llegar al yo mismo, al centro del ego, a la realidad interior con mayor verdad que cuando nos preguntan algo y contestamos sin pensar que estamos bien, y replicamos contra la pobre lluvia que nada tiene que ver con nuestro mal humor.
Ahora, contradiciéndome, se que es necesario caer en las vulgaridades climáticas, y despotricar contra el presente gris, ya que ancestralmente el clima era idealizado como si fueran dioses, por ejemplo, Inti, Ra, Eolo, Selene o Artemis, thor, y el monoteísmo haya obligado a creer en un solo dios, que es semejante a los hombres y que juzga sobre lo que pensamos y decimos, estando vinculado el libre albedrío a la libertad de cada individuo a actuar de la forma que crea como más justa ¿son estos diálogos, tan alejados de la verdad, tan reprimidos los sentimientos, o sea hablar sobre algo que no influye ni modifica la existencia, más que como un pasatismo chato, flaco, lo que nos hace elegir las acciones del libre albedrío? ¿ no estaremos desperdiciando tiempo e ideas? ¿si se hablara de lo mismo pero con una mirada más positiva, no seria más agradable dialogar? ¿ no seria la iniciación de una conversación más sutil, más amena, más variada? Estoy seguro que el no, genera discordias, y ojo que no hablo de no decir no como limite, me refiero al no vulgar, a decir no en lugar de decir que si .

Por ejemplo en el teatro cuando los actores improvisan, la palabra si, la aceptación de una idea, permite el crecimiento y la construcción de la escena, y si bien la vida no es teatro, pero se asemeja demasiado, creo que es un ejemplo a tomar y a tener en cuenta...
La aceptación hace más llevadera la vida, es absurdo pretender decir siempre que si, y estar con una sonrisa boba sostenida por los labios, pero no es nada insensato intentar ser más coherente con la razón, tener ideas propias, espíritu critico; por todos lados intentan cambiarnos: cuando compramos algo, cuando leemos el diario, cuando viajamos; todos quieren dar el ejemplo y se olvidan de la premisa que para hablar primero hay que escuchar, ahora bien ¿que es lo que hay que escuchar del inconsciente colectivo, que clima podrido, o que jugador el diez de Cambaceres? No dudo la existencia de voluntades que incentivan el aprendizaje y que miran el mismo clima que muchos miran mal, con ojos sonrientes y alma dichosa...Todo nace de algún opuesto, las cosas son cíclicas: lo que es grande, fue chico; lo que es fuerte, fue débil; lo que esta enfermo fue sano; y lo mismo con lo negativo que fue positivo, solo es cuestión de querer asimilarse a si mismo y reconocer que se puede tener una vida más fluida y a la vez más prospera con un esfuerzo mínimo de comprender la naturaleza como algo que se nos ofrece para el deleite y no para que sea despotricada, creo con fervor que se puede sonreír ante la lluvia, ya lo dice el dicho “ al mal tiempo buena cara” si es que realmente existe el mal tiempo