Del pasado no se vuelve, se va.
Una y otra vez, alguien que tal vez no exista ahora, nos saluda desde una balsa, chispas de colores fluyen, sus manos, los ojos, que miran más allá, arrugan una nube.
Arenga al viento para que retoque un color, con más nitidez, le pide, por favor, y también esconde ese pincel miedoso con esa idea Omnipotente de querer ser pintor o tal vez soldado.
De sus dedos ociosos cuelgan rastros de manchas, tal vez del sol o tal vez del tiempo, iluminando con su destello dorado aquel mar químico y denso, y como una flecha dorada, va hacía atrás, pero siempre desde una perspectiva presente; para que quede más claro, el lugar puede estar deshabitado, mientras tal vez un ave o un insecto se posa, ahora, sobre algo, indefinidos tiempos recorren con agua fresca y clara, sobre cantos grises y oscuros y sobre barro con tal vez, oro, o tal vez solamente barro.
La mente de este iluminado, este hombre solo, que no se sabe si existe o no, pero que vemos mirar, es un chispazo en la historia, un leve recuerdo fugaz, que pasa como un destello, como una sutil pincelada, sobre la noche dormida, cierra sus ojos y el espejo nos comienza a ver, otro nuevo lugar para habitar, es el lugar, solamente de todos, sin escapes posibles.
Arenga al viento para que retoque un color, con más nitidez, le pide, por favor, y también esconde ese pincel miedoso con esa idea Omnipotente de querer ser pintor o tal vez soldado.
De sus dedos ociosos cuelgan rastros de manchas, tal vez del sol o tal vez del tiempo, iluminando con su destello dorado aquel mar químico y denso, y como una flecha dorada, va hacía atrás, pero siempre desde una perspectiva presente; para que quede más claro, el lugar puede estar deshabitado, mientras tal vez un ave o un insecto se posa, ahora, sobre algo, indefinidos tiempos recorren con agua fresca y clara, sobre cantos grises y oscuros y sobre barro con tal vez, oro, o tal vez solamente barro.
La mente de este iluminado, este hombre solo, que no se sabe si existe o no, pero que vemos mirar, es un chispazo en la historia, un leve recuerdo fugaz, que pasa como un destello, como una sutil pincelada, sobre la noche dormida, cierra sus ojos y el espejo nos comienza a ver, otro nuevo lugar para habitar, es el lugar, solamente de todos, sin escapes posibles.
